Vacunación Infantil y Adolescente:
Protección que empieza a tiempo.
¿Por qué vacunar es clave para la salud de tus hijos?
La vacunación es una de las herramientas más efectivas para proteger a niños y adolescentes contra enfermedades graves y prevenibles. Desde el nacimiento y a lo largo de su crecimiento, cada dosis forma parte de un plan de protección diseñado para fortalecer su sistema inmunológico y prevenir complicaciones. Como Sociedad Dominicana de Pediatría, reafirmamos nuestro compromiso de acompañar a las familias con información confiable, clara y actualizada sobre el esquema oficial de vacunación.
Calendarios de Vacunación
Preguntas Frecuentes
Porque su sistema inmunológico aún es inmaduro y necesita protección contra enfermedades graves como la poliomielitis, difteria, tosferina o hepatitis B. Las vacunas ayudan a que desarrollen defensas sin pasar por la enfermedad.
Dependiendo del país, suelen incluir: BCG (tuberculosis), hepatitis B, polio, pentavalente (difteria, tétanos, tosferina, haemophilus influenzae tipo B y hepatitis B), neumococo, rotavirus, influenza y triple viral (sarampión, rubéola, paperas).
No. Las vacunas contienen virus o bacterias inactivados, atenuados o fragmentos de ellos que no pueden causar la enfermedad. A veces generan fiebre leve o dolor en el brazo, pero estos efectos son temporales.
No es necesario reiniciar el esquema. El médico puede continuar desde la dosis que falta y ajustar el calendario. Es importante no retrasar más de lo necesario.
Porque algunas enfermedades como el virus del papiloma humano (VPH) o la meningitis aparecen con mayor riesgo en la adolescencia. También es importante reforzar la protección contra tétanos, difteria e influenza.
La vacuna contra la influenza y la vacuna Tdap (tétanos, difteria y tosferina acelular). Estas protegen a la madre y también al bebé, ya que los anticuerpos pasan a través de la placenta.
No. Las vacunas recomendadas son seguras y protegen tanto a la madre como al recién nacido. Las vacunas con virus vivos (como la triple viral) se evitan, pero el médico orienta según cada caso.
Generalmente es una reacción normal. Se puede aliviar con paños tibios, mantener hidratación y, si el pediatra lo indica, dar paracetamol. Si la fiebre es muy alta o dura más de 48 horas, debe consultarse al médico.
Porque una sola aplicación no siempre genera suficiente inmunidad. Las dosis adicionales refuerzan y prolongan la protección a lo largo del tiempo.
Queda expuesto a enfermedades graves que pueden dejar secuelas permanentes o incluso ser mortales. Además, aumenta el riesgo de brotes en la comunidad, afectando a personas vulnerables como recién nacidos o ancianos.